viernes, octubre 7, 2022
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El enviado especial del papa Francisco, monseñor Edgar Peña Parra, invitó al pueblo dominicano a no desfallecer en la fe y a mantener su testimonio de amor a Jesús y a la Iglesia, a seguir luchando por la defensa de los valores y la familia en la eucaristía por la celebración del centenario de la coronación canónica de la Virgen de la Altagracia. Durante la homilía, en la misa con la que los feligreses católicos cerraron el año jubilar altagraciano, Peña Parra manifestó además el abrazo afectuoso y la bendición del papa Francisco a toda la nación dominicana. “El cuadro de la Altagracia nos enseña que hay que dar prioridad al valor de la vida y de la familia, pidiendo su intercesión tan milagrosa, han venido a este mundo numerosos dominicanos, superando muchos impedimentos”, agregó el representante de la Santa Sede ante los miles de personas que se dieron cita en el Centro Olímpico Félix Sánchez. Durante la reflexión luego de la lectura del evangelio, el enviado especial del papa abordó además que se piense en los jóvenes y les envió un mensaje motivador para luchar por un mejor país, en el que se defiendan las causas justas y se vele por los pobres y marginados. “Pensemos en los jóvenes que son el futuro de este bello país y que son el futuro de la humanidad, pido a nuestra señora de la Altagracia que los bendiga, les dé fortaleza en la fe y los conduzca al señor Jesucristo, solo él puede apagar la sed de sus corazones”, puntualizó monseñor Peña Parra. La celebración eucarística culminó con la entrega de la rosa de oro enviada por el papa Francisco ante el lienzo de “la primera evangelizadora de las Américas”, uno honrado con flores blancas e ilustraciones de árboles de naranjo, así como también con una bandera dominicana frente a ella. Amenizada por la orquesta sinfónica del camino neocatecumenal, la misa culminó alrededor de la 1:30 de la tarde con un regalo de los obispos dominicanos al papa Francisco. Se trató de una escultura de la Virgen de la Altagracia enmarcada entre la simulación de un árbol de naranjo. “Va a pesar mucho, pero lleva mucho amor de todo el pueblo dominicano”, dijo monseñor José Dolores Grullón Estrella en representación de la comisión organizadora. Sepa más Alegre, sabe acoger, da confianza, es temeroso y no le teme al sacrificio, así describió el delegado de la Santa Sede al pueblo dominicano.

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dominicano a no desfallecer en la fe y a mantener su testimonio de amor a Jesús y a la Iglesia, a seguir luchando por la defensa de los valores y la familia en la eucaristía por la celebración del centenario de la coronación canónica de la Virgen de la Altagracia.

Durante la homilía, en la misa con la que los feligreses católicos cerraron el año jubilar altagraciano, Peña Parra manifestó además el abrazo afectuoso y la bendición del papa Francisco a toda la nación dominicana.

“El cuadro de la Altagracia nos enseña que hay que dar prioridad al valor de la viday de la familia, pidiendo su intercesión tan milagrosa, han venido a este mundo numerosos dominicanos, superando muchos impedimentos”, agregó el representante de la Santa Sede ante los miles de personas que se dieron cita en el Centro Olímpico Félix Sánchez.

Durante la reflexión luego de la lectura del evangelio, el enviado especial del papa abordó además que se piense en los jóvenes y les envió un mensaje motivador para luchar por un mejor país, en el que se defiendan las causas justas y se vele por los pobres y marginados.

“Pensemos en los jóvenes que son el futuro de este bello país y que son el futuro de la humanidad, pido a nuestra señora de la Altagracia que los bendiga, les dé fortaleza en la fe y los conduzca al señor Jesucristo, solo él puede apagar la sed de sus corazones”, puntualizó monseñor Peña Parra.

La celebración eucarística culminó con la entrega de la rosa de oro enviada por el papa Francisco ante el lienzo de “la primera evangelizadora de las Américas”, uno honrado con flores blancas e ilustraciones de árboles de naranjo, así como también con una bandera dominicana frente a ella.

Amenizada por la orquesta sinfónica del camino neocatecumenal, la misa culminó alrededor de la 1:30 de la tarde con un regalo de los obispos dominicanos al papa Francisco. Se trató de una escultura de la Virgen de la Altagracia enmarcada entre la simulación de un árbol de naranjo.

“Va a pesar mucho, pero lleva mucho amor de todo el pueblo dominicano”, dijo monseñor José Dolores Grullón Estrella en representación de la comisión organizadora.

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